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más deseamos poseerlas todas. La tecnología se torna en un peligro, en un problema, en un tropiezo para vivir con decencia. Dejamos de vivir por obtener un placer efímero llamada tecnología. Nos olvidamos que nacimos con piel para sentir, y con ojos para disfrutar de la naturaleza, lo virtual es más sensitivo y deja mejores recuerdos, según señalan los imbuidos en ese oscuro mundo de lo cibernético. Un problema serio que también generó la revolución informática es el supuesto "enamoramiento" cibernético, que puede desencadenar agresividad, falta de sueño, imposibilidad de estar lejos de la red y ansias incontrolables por conocer nuevas noticias, conversar por messenger o redes sociales. Francis González se considera un gamer de corazón, tiene tres consolas de videojuegos ‐la Wii, Xbox 360 y PlayStation 3‐, está inscrito en Twitter, Facebook y YouTube. Además, tiene seis cuentas de correo electrónico y por nada del mundo dejaría su vida electrónica. Su mujer, lo dejó porque, según él, no quería seguir el mismo ritmo de vida y con ello, sus hijos Jaime (dos años) y Amanda (cinco años). Sherry Turkle, investigadora del Massachusetts Institute of Technology, estudia cómo el uso de la tecnología en los padres afecta a niños y adultos jóvenes. Luego de cinco años y 300 entrevistas, concluyó que son generalizados los sentimientos de dolor, celos y competencia. Sus conclusiones se publicarán en Solos y Juntos el próximo año. En su reporte, Turkle dijo que una y otra vez chicos plantearon los mismos tres ejemplos de sentirse dolidos y no querer mostrarlo cuando su madre o padre usa sus dispositivos en vez de prestarles atención. "Hay algo tan absorbente en el tipo de interacciones de la gente con las pantallas que se olvidan del mundo. Hablé con niños que tratan de que sus padres dejen de enviar mensajes mientras manejan y sus padres se resisten", explicó. Pero no todos los expertos creen que el uso del teléfono y la notebook es algo malo. Los padres siempre tuvieron que dividir su atención y los investigadores señalan que hay una diferencia entre cantidad y calidad. "Volvemos a la cuestión de la calidad del tiempo que se pasa juntos y el tiempo que estamos distraídos no es de alta calidad, sea que los padres miran el diario o su BlackBerry", dijo Frederick Zimmerman, profesor de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de California. Señaló que los teléfonos y las notebook pueden permitir pasar más tiempo en casa. Hay poca investigación acerca de cómo afecta a los niños el uso constante de esa tecnología por los padres, pero expertos dicen que no hay duda que la dedicación de los padres sigue siendo la base del aprendizaje. |