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en verdad se llama Florencio Flores, y con ese nombre mejor conseguirse un alias, estaba muerto y más que sepultado. Después, ioh, dioses del Olimpo, y por la gloria de la Virgencita de Guadalupe! No estaba muerto, estaba de parranda. Salió de lo más lindo en camilla y mandando besos volados a todas las cámaras. Está bien armar psicosociales, pero hay que tener gracia y un poquito de pimienta a la hora de sazonar las comidas, sobre todo cuando se trate de un show nacional. Al peruano de a pie le importa poco el tema de terrorismo, se preocupa más por los partidos del UTC o si es fanático del Alianza Lima, y tal vez, se acuerde que alguna vez tuvimos olas de apagones y coches bomba. Somos una sociedad eminentemente egoísta, y si el pleito no es con nosotros, no tenemos por qué meternos tanto en embrollos. El gran fracaso del amigo Ollanta Humala hace que le fabriquen cualquier disparate para que salga fresco cual lechuga y diga que le ganamos la guerra al terrorismo y que falta poquito para ser la primera potencia mundial en Sudamérica. Nos encanta vivir de burbujas, nos fascina que la gente converse sobre temas de filosofía de alcantarilla. El capturar al loco Artemio es un fiasco, no parece estar al borde de la muerte, no parece ser nada de lo que dijeron. Era un simple matoncito de la selva, como otros tantos que hay por ahí, viviendo a expensas del narcotráfico. Para los sicosociales deben llamar al tío Vladimiro Montesinos Torres, ese mismo que humilló a todos los generales de las gloriosas Fuerzas Armadas para que les muestre como se hace el show a lo grande, sino pregúntenle a Vaticano y otras tantas vírgenes que lloran y dejan de llorar. Señores mientras unos capturan a Artemio, y a muchos ni les va ni les viene, el tema de escasez y contaminación del agua se agudiza, a tales niveles que parece estamos jugando el repichaje en esa tierra. No cabe duda señor Ollanta Humala aprendió muy bien de los señores fujimorista a enredar las cosas y salir sonriendo con su cara de “yo no fui” para que la foto salga chévere. |