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Efraín Rúa
El sociólogo Sinesio López, uno de los hombres de izquierda que apoyó la elección de Ollanta Humala, asegura que han salido del gobierno pero que no abandonarán el proyecto de transformación y la hoja de ruta. Critica al ministro Castilla por haberle hecho creer al presidente que Conga representa 53 mil millones y acusa a Luis Fabre de lobista de las empresas Brasileñas. Hace pocos meses le titularon un artículo: “Señores de la derecha si quieren volver a gobernar esperen hasta el 2016”. ¿Parece que no han tenido que esperar demasiado? No. Yo creo que en el país siempre han terminado gobernando los que perdieron. Por lo menos, que yo me acuerde, desde 1990 para acá. Fujimori llegó con el apoyo de los de abajo y terminó gobernando con la derecha, lo mismo hizo García. Sin embargo, hay un paso adelante con el nombramiento de Miguel Castilla y Javier Velarde. Claro, yo creo que Ollanta estuvo meditando muy profundamente si era viable e intentó organizar un gobierno sobre la base de la democracia electoral, luego de un importante triunfo electoral... El triunfo de la segunda vuelta fue inobjetable y muy legítimo, no se olvide que derrotó al poder económico, al poder mediático y al poder político. Y tenía un equipo con gran experiencia, que era el de Óscar Dancourt y Félix Jiménez, que había manejado los aparatos económicos desde los tiempos de Toledo… ¿Qué lo hizo cambiar? Yo creo que varias cosas. El darse cuenta que no tenía una correlación política sustentable. Gana Perú no era un partido fuerte. Tampoco había un movimiento social poderoso que lo respaldara. Y, al mismo tiempo, se da cuenta que hay una clase media más o menos significativa que es un poco conservadora, producto de los cambios de los últimos tiempos, no. Y, al mismo tiempo, creo, hay una presión muy fuerte de la derecha porque Ollanta ofrece seguridad jurídica, equilibrio macroeconómico y política económica responsable, con eso bastaba, pero la derecha no se sentía con confianza para invertir. En ese contexto, Ollanta decide nombrar a Velarde y a Castilla por presión de los Brasileros. ¿Fueron ellos los que impusieron el Proyecto Conga? Yo creo que sí. El contenido de la propuesta Conga no estaba mal. Mi observación es a la forma, cuando él dice: ‘El oro y el agua son compatibles’, es más o menos aceptable. El problema es cuando dice: ‘A mí nadie me impone un ultimátum’, en referencia al movimiento social de Cajamarca, al que él había acompañado cuando era candidato, y asume un tipo de comportamiento distinto. Y decide instaurar el estado de emergencia luego de recibir informes del servicio de inteligencia. El problema está en que él debió ir a Cajamarca a explicar su nueva posición, pero prefirió romper con la gente que lo había apoyado en la campaña electoral. ¿Un peritaje internacional logrará levantar las observaciones de la gente de Cajamarca? Yo creo que la cosa es complicada, porque al presidente se le hizo creer que si no iba Conga se perdían 53 mil millones de inversión, lo cual no es cierto… ¿Quién le hizo creer eso? Castilla y la derecha. En realidad lo que quería la derecha era que él cortara sus vinculaciones con los sectores populares, tomando esa decisión. Yo le pregunté a un economista reputado: ¿Qué pasa sin Conga no va? Y él me dijo: Nada, absolutamente nada. Se le cayó Quilish a Toledo y no pasó nada. ¿Quién puede predecir que van a venir 53 mil millones de inversiones en esta época de turbulencia? Cuando hay crisis, lo primero que hacen es fuga de capitales. ¿En esta decisión jugó un papel importante el servicio de inteligencia? Por supuesto. Y, obviamente, allí hay un proyecto del entorno militar, porque para ellos el movimiento popular son los subversivos, los rojos… ¿Continúa el “Plan Verde” en el Ejército? De alguna manera. Siempre hay gente conservadora dentro del Ejército y, obviamente, la derecha conservadora está cultivando también… y esto se ve el mismo domingo, previo a la salida de Salomón Lerner, donde hay dos estrategias en juego: Una estrategia militar y una estrategia democrática. |